Desde la edad antigua se ha estado analizando el papel de lo físico y de lo mental en lo que se relaciona con la conducta humana. Finalmente, se ha concluido que tanto la mente como el cuerpo influyen sobre el comportamiento y que hay una interrelación entre ambos entes: la mente actúa sobre el cuerpo y viceversa.
Esto nos lleva a pensar si la conducta deportiva y en especial la agonística (impulso humano a competir) puede estar favorecido por la intervención psicológica.
Ya hemos comentado que el entrenamiento físico es de mucha importancia, porque si se repite y repite una acción, cada vez es más fácil realizarla. No podemos olvidar que se requiere la retroalimentación, corregir o evaluar cada conducta.
Muchos no confían en el papel de la psicología en el mejoramiento del deportista y le dan toda la importancia al entrenamiento. Pero qué ocurre cuando a una jugada la calificamos de infantil? En este caso el jugador ha cometido un error en la ejecución del movimiento o en la decisión. Pensemos, qué estaba ocurriendo en el momento de la acción, había mucha presión, estaba en otro campo psicológico? El entrenamiento no fue suficiente para poder realizar un movimiento preciso, que se había practicado muchas veces.
El desempeño del jugador puede mejorarse a través de una intervención psicológica, la cual pretende ser un complemento al entrenamiento físico. Busca eliminar los ruidos que puedan interferir en la actuación: preocupación por cometer un error o por un error cometido, roces con el entrenador o los árbitros o por estar en un campo propio o ajeno.
Al hablar de psicología se piensa, muchas veces, que es una disciplina para atender a personas con problemas. Pero, cuántas veces no estamos ante pequeños problemas que se va haciendo cada vez más grandes. Por ejemplo, contar hasta diez, puede arrojar gasolina a una llama o por el contrario derramar agua. Estos conflictos nos hacen cometer otros errores. Nadie tiene la tendencia a culparse a sí mismo, todos tratamos de nutrir a nuestro "Yo" y puden conducirnos a utilizar los mecanismos de defensa que en la mayoría de los casos nos aumentan la intencidad del problema.
Una mente relajada, libre de ansiedad, con una buena autoestima, con metas precisas (sujetas a cambios por el ambiente), influye sobre el cuerpo y determina una conducta más adecuada a la situación.
Adicionalmente, mostramos un video de niños de las pequeñas ligas preparándose para un futuro, son mentes muy sensibles y de gran potencial, como dice Vigotsky, hay aprendizajes que pueden asimilarlos, pero hay otros, para los cuales necesitan ayuda.
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