Como señalamos en un apunte anterior, el atleta está sujeto a la influencia del ambiente y cuando éste es de gran experiencia ya mantiene los controles de sus emociones y de la conducta con más serenidad. Pero, cuando se trata de niños, el asunto cambia, pueden surgir conductas agresivas o errores en su desempeño como jugador.
Un momento de gran presión puede ocurrir cuando el niño tiene turno al bate con bases llenas y estén en desventajas de por lo menos una carrera. Los compañeros, el dirigente y el público le piden al menos un imparable. Todo se conjuga para crear un grado de ansiedad o presión que lleva al bateador a desesperarse y actuar de manera impulsiva, no espera o avalua los lanzamientos y puede llegar a poncharse. Luego, la reacción es la de deprimirse o llorar, ya que el público aprovechará para burlarse y los compañeros lucirán defraudados.
Por lo tanto, la intervención de la Psicología es esencial en este caso de niños que por naturaleza son impulsivos y reaccionan de manera no esperada.
Los factores que pueden influir en estas situaciones están mala atención, pensamientos negativos, motivación no adecuada, mal control de las situaciones problemáticas. Cómo enfrentarnos a esta situación? Se puede abordar desde dos puntos de vista, el individual y en el de equipo.
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